Rojo
En fin, al turrón. Siempre he pensado que hay catástrofes y catástrofes (apocalipsis nucleares, cambios climáticos, escasez de agua…) Cuando uno piensa en vampiros, piensa en ellos como en algo aislado. Piensa que pueden vivir en la vieja casa abandonada de las afueras, o rondando por un cementerio, o en medio de un bosque,… levantándose a las tantas para tomarse su vermut de sangre, ver lo qué ha pasado en el mundo durante el día y volver al ataúd, cripta o lo que haya elegido como cama. No piensa en ellos en el sentido de una amenaza global. En cambio, si piensas en zombis es otra cosa. Estos acaban con la civilización por completo. Ya sean zombis que andan, que corren o que aburren (como los de The Walking Dead). Arrasan con todo. Son una manada devastadora. No como los vampiros, que van más en plan individual, son más solitarios, o como mucho, se reúnen en grupitos pequeños, ¿no? Pues ya no, porque en Hillsdale, uno de esos pequeños pequeñísimos pueblos de Yankilandia en donde nunca pasa nada, es en donde va a dar comienzo el fin de la humanidad en forma de invasión de bebedores de sangre, y, ¿qué mejor momento que a dos semanas de Navidad?

Ahí veremos cómo se monta un pequeño grupo de tres supervivientes con el único objetivo de salvar sus vidas e intentar averiguar cómo acabar con tanto monstruo. Jimmy, un chaval de 13 años, que parece haber visto todas las películas habidas y por haber de vampiros y que va a ser el que dé muchas claves sobre el modo de actuar de esas criaturas y el que más luz arroje ante tanta oscuridad al grupo, (aunque también es cierto que había cosas que poco menos que eran voz populi) es uno de los integrantes. Los otros dos son Sonia, una poli, y Jared, malhablado (“Ahora me vais a chupar mi sagrada almeja primigenia de vampiro ejecutivo VIP, por mis ovarios”), miembro de la Guardia Nacional, bebedor, pero entrañable al fin y al cabo.
Juntos emprenderán un camino buscando la salvación y, como en TWD, también encontrarán a más gente a la que unirse pero… ¿podrán fiarse de ellos? Saben gracias a Jimmy que los vampiros también reclutan a humanos para que los protejan durante el día, así que tendrán que andar con pies de plomo…
“Los vampiros solo hacemos lo que podemos hacer –dijo–, sin ponzoñas mentales, sin dudas, sin prejuicios ni limites autoimpuestos por una psique maltrecha y azucarada por los cuidados de vuestras madres. ¿Crees que el hecho de ser vampiros hace que nuestros músculos rindan más, que podamos desplegar más… energía en nuestras acciones? No, idiota. No, imbécil. Solo lo hacemos”.

Comentarios
Publicar un comentario